Obesidad infantil
Durante la etapa escolar el aprendizaje de unos buenos hábitos alimentarios será clave y determinará el comportamiento alimentario del niño en la edad adulta.
Prevenir que adquieran unos malos hábitos alimentarios y mantener una buena alimentación es el mejor remedio para disminuir la incidencia de enfermedades no transmisibles (hipertensión, diabetes, obesidad…) en la edad adulta. La posibilidad de evitar la aparición de estas enfermedades comienza en la infancia.Durante el crecimiento, se produce un fenómeno conocido como rebote adiposo, en el que los niños empiezan a ganar masa grasa de manera fisiológica. Es importante que el rebote adiposo no ocurra antes de los 4-5 años, ya que esto condicionará un mayor número de adipocitos (células donde se almacena la grasa) y un mayor tamaño para el resto de la vida del niño. Cuanto antes se produzca, mayor riesgo de obesidad en edades posteriores.
Los niños tienen la capacidad de responder a señales internas de apetito y saciedad. Mientras que los adultos seguimos unos horarios establecidos por las comidas normalmente.
La alimentación del niño se basará en los hábitos saludables de la familia, por lo que el niño no debe variar de lo que comen sus padres, pero debemos respetar sus señales de hambre y saciedad, el niño sabe cuánta cantidad de alimento necesita.
Los objetivos principales en esta etapa son:
- Asegurar el crecimiento y desarrollo del niño
- Prevenir enfermedades de presentación en la edad adulta pero con base nutricional desde la infancia
- Promover unos hábitos dietéticos saludables
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